jueves, abril 05, 2007

Keane - "Under the Iron Sea"

”¿Pero qué sé yo? ¿Qué sé yo?”, y en el fondo “¡No lo sé!”.

Es cierto, no lo sabemos, no sabemos donde estamos, ni donde podemos estar el día de mañana, o más bien, quienes somos. Son preguntas recurrentes de nuestra sociedad, la cual, afectada por el zumbido que provoca la ignorancia, solo queda profundamente aislada en el mar de la incertidumbre. Y es que es algo que esta junto a nosotros, algo que adquirimos al momento de nacer, el no tener la certeza de las cosas que puedan ocurrir, el conocimiento de los sucesos posteriores en nuestra vida, están plagados de misterio, un misterio que enriquece cada segundo que pasamos en esta tierra.

"¿Existe algo más macabro que la certidumbre?" "¿El conocimiento pleno?" "¿Pero qué sé yo? ¿Qué sé yo?” son las preguntas que escuchamos a diario, y son familiares, aparecen en los medios, en filmes, libros, pinturas, fotografías, escritas o habladas.

Hay música que no se escapa de poseer un lenguaje o pensamiento real, de tener un mensaje potente, guiado por los cuestionamientos oídos por los rincones del planeta.

“Convaleciente” o la también conocida “Bedshaped” nos susurra tiernamente esas interrogantes al terminar, es lo último que escuchamos de la mano de la británica banda heredera de los sonidos melancólicos, Keane, la cual no entrega claramente una declaración cerrada de su antes mencionada incertidumbre, no saber que hacer, no saber como será el futuro, o como es su presente (tomando en cuenta de que la grabación y aun mas, la composición fuese hecha antes de la entrega de la fama a sus pies) y así dudando de cuanta imagen apareciera en sus cabezas.

Keane no lo sabe, y nosotros menos aun, no sabemos que monstruo pudiese aparecer de su fantástico laboratorio en Hastings, pero sí sabemos que su capacidad de composición no puede ponerse en duda después de su aclamado álbum “Hopes and fears”.

Hopes and fears es un disco, simple, minimalista en estructuras y en letras, lo cual no me deja de impactar al momento de analizar cada uno de los innumerables arreglos musicales, que trasforman en piezas realmente orgánicas las composiciones del trío. Fue algo asombroso escuchar potencia viniendo de una banda que carece de guitarras aplastantes y resonantes, ya que todo lo que se escucha son pianos, teclados, sintetizadores, efectos, samplers, batería/percusión, bajos (programados, o tocados por invitados al parecer) y la energética voz de un carismático “gordito”, que estremece en cada palabra que expulsa. Muchos pensamos que el sonido de Keane era algo de laboratorio, y nos sorprendió en un recordado concierto a beneficio, y con el estandarte de la presión contra las potencias económicas mas importantes del mundo, luego, muchos pensamos que no podrían reproducir tantos efectos en vivo, y lo pudieron hacer en sus presentaciones en Londres, y Berlín, y para terminar, muchos asegurábamos, que de esa formación tan básica, o por decirlo menos, pobre, no podrían aparecer ni siquiera las primeras silabas de “Evolución musical”. Pues bien, quizás algo no calzaba.

Las últimas palabras, de tanto su último sencillo promocional, como las de su placa debut, no dieron a entender que solo el azar les quedaba a la banda, podía pasar cualquier cosa, podría ser una farsa, un fracaso, lo peor salido desde Inglaterra desde las Spice girls, o podría ser, la banda sonora del día a día de miles de seres tristes alrededor del planeta.

La evolución musical requiere cambios, cambios drásticos o solo cambios suaves, dentro de las estructuras, letras o composiciones en los nuevos trabajos. Son muchas bandas las que practican esta especie de “religión sonora”, las cuales, combinan sus capacidades musicales, con las sonoras, y las barnizan con sus neuronas a un nivel muy alto. Pink floyd, The Beatles, The doors, The Verve, Radiohead, Los Jaivas, Blur, U2, y muchas mas, son participes de esta notable senda.

Keane, dos años después de su primera placa, se hace acreedor del permiso para entrar en esta seudo religión, la cual nos ha traido sorpresas desde sus inicios, siendo fundamental los cambios sonoros dentro de sus armonias.

La banda británica, paso de ser un trío más en la escena melancólica, para convertirse en los niños exploradores de un campo compositivo muy distinto del prostituido “brit pop”.

Con su nuevo álbum “Under the iron sea”, queda en evidencia sus pretensiones como banda, logrando con esto el respeto de grandes agrupaciones como Radiohead, Travis, Sigur-ros, y Blur, (entre otras).

Resulta complicado clasificar a esta banda después de escuchar su más reciente trabajo, donde abundan las atmósferas, las complejas armonias, los arreglos vocales, y los contundentes golpes sonoros de cada instrumento, ya que lo que rodea al disco es una inmensa masa de sentimientos reprimidos, redondeados por una sólida temática, la opresión del ser.

Nos alejamos vertiginosamente del sentimentalismo barato rebosado en la música britanica de los noventas, para acercarnos a un punto donde la madurez se nota cada vez más.

Under the iron sea esta plagado de emociones oscuras y alegrías nostálgicas, todo bajo el sello que da la amargura del ser humano cuando no sabe que decir, no sabe que hacer, y menos, conoce su propio ser. Un ser humano, bajo un mar de hierro.



“Atlantic”, es el tema mas contundente y redondo del disco, una fuerza irreconocible en la banda, sonoridad de otro mundo, llevados por instrumentos que hacen de éste un nuevo Keane, mas constituido, mas alejado de la inmadurez del disco pasado.
Espectacular forma de empezar una nueva etapa, un nuevo álbum, un crecimiento.

Posee la frase cliché, “I don't wanna be old and sleep alone” (no quiero ser viejo, y dormir solo), lo cual nos declara de forma tajante que su fiel propósito es mantenerse, y mantenerse frescos, avanzando, y no hacerse viejo en el camino. Pudiendo ser ésta, una critica a las tan repetidas y llamadas “big band”, de solo vetustos y puristas músicos.

El segundo tema, “Is it Any Wonder?”, puede no estar a la altura del LP, ya que al parecer es un tema mucho mas pegadizo y fácil de digerir, con melodías coreables, y un sonido mas “manoseado” por otras bandas – Trayendo reminiscencias sonoras de temas como “Even Better Than the Real Thing” de la banda U2 – y con el esquema dispuesto a ser el numero 1 de los charts ingleses. Buen single.

“Nothing in my way”, Un extraño tema singleable, compuesto de la ya vista formación Piano, Bajo, Guitarra, Voz. Extraño, puesto, que se ve claramente, desde que se comienza a apreciar enteramente el disco, aparecen de forma sorpresiva, fraseos, a contratiempo, rítmicas en piano muy poco comunes, y lo mas valorable, juegos vocales, recurso no explorado hasta ahora por Keane. Si bien la banda esta compuesta por tres músicos, es éste el momento para mostrar que cada uno esta compuesto por un gran genio, sobretodo por su tecladista, Tim Rice-Oxley, ya que su trabajo se ve cada vez mas pulido con el pasar de los segundos en esta nueva placa. Interesante labor armonica y melodica.

La cuarta pieza del disco “Living so soon?”, está plagada de cambios metricos y melódicos, lo que la hace rica en musica e innovación, buenos cambios ritmicos, juegos bajo-batería, y armonias excéntricas desde un comienzo, todo esto, asegura: Keane busca crecer. Una linda canción, hermosa letra, habla muy bien de la banda, pero deja mucho donde dudar de su nuevo planteamiento ante la música.

“A Bad dream”, una de las piezas que mas asombran, hermosa en letra, y precisa, en arreglos instrumentales. Junto a “Atlantic”, (y otras mas) significan los mas grandes riesgos del disco, ya que de cierta forma , su textura, es algo mas frágil que el resto, pero su nivel de composición vocal y musical, sobresalen por mucho arriba de las propuestas de hoy en día. Es increíble escuchar, un solo de guitarra con tremolo en medio de la canción, cuando en realidad se trata nada mas que de su talentoso tecladista, utilizando a 100km/h sus manos sobre el piano, logrando un efecto inesperado, mientras todo esto es acompañado de un piano tocado por el vocalista, cosa no vista hasta ahora. Simplemente, increíble.

El track número 6, es tomado por la lánguida “Hamburg Song”, honesta, pero melosa. Solo teclados, piano y un “ride” (platillo) la constituyen. Es simplemente, el tema mas somnoliento del disco, quizás era necesario, por la “dosis energética” hasta ahora, lo cual crea un momento intimo, y da pie para escuchar parte del repertorio a continuación, más denso. A la vez, también, es posible, pensar que para algunos, este es el momento justo para ir a tomar algo mientras transcurre el tema, para, otros, es un descanso merecido, y para los que quedamos, un dulce y lindo caramelo. Preciosa, intima, delicada.

Definitivamente, llegamos a trabajo más pobre y burdo del álbum. “Put it behind you”, es sin duda, el tema “de más”, en este segundo trabajo. Su intento de ser rockero a la fuerza, lo hace caer por su propio peso. Solo cabe destacar la secuencia de acordes, fuera de lo común, que hace de este, un tema, “menos malo”.

Put it behind you, es seguida del escondido “The Iron Sea”, que son, solo sonidos sintetizados, para dar la sensación, de, aun que no te des cuenta, estar hundiéndote cada vez mas en ese oscuro mar, propuesto por la banda. Sonidos, antes oídos en Atlantic, que hacen ver, que entramos en la parte de más peso en el disco.

“Cristal Ball”, no es la canción con mas trabajo, pero sin embargo sirve para entrar en este nuevo mundo, de forma positiva y llena de energía. Es probable que esté puesta en este lugar, para crear conmoción, para decirte, que las cosas no son como parecen, que, después, de pretender algo más denso, solo debas quedarte con el intro del raro mundo de la banda.

El single seguro, nuevamente, recuerda a los irlandeses. Efectos implacables, letra un tanto cursi, pero certera. En pocas palabras, Buen sencillo, mala innovación.
Nos hundimos, en la parte mas madura, y es aquí donde empieza una nueva propuesta de esta banda.

“Try again”, no hay muchas palabras para describir, esta gran pieza musical, adornada con dulces, fraseos, tiernos sonidos derivados de un “rhodes” (piano), que hacen de esta, una intensa canción de cuna, reinvindicadora, después de cometer un terrible error “But I was made the way I am, I'm not a stone; I'm just a man”. “God I wish you could see me now”, palabras de un acabado, Chaplin.

Conmovedora, potente, aplastante, son calificativos para definir, la experimental “Broken Toy”. Un contundente bajo, junto a una semi-jazz, bateria, dan los toques mas llamativos de esta grandiosa pieza, la cual retocada con notas en piano, difíciles de seguir en un comienzo, la transforman en un bloque clave dentro de este edificio.

Y para terminar de una forma complaciente “The Frog Prince”, una linda tonada, algo, conocida (al oído), pero con una mira, distinta dentro de esta “nueva” banda. Se sienten atmósferas positivas, y agradables, un piano altamente predominante, y una estructura un tanto predecible, lo que hace de este un tema que, sin embargo careciendo de riesgos, conforta al oyente por su delicadeza compositiva y sutileza interpretativa. Un buen final, para un disco que trae un nuevo horizonte para la musica britanica, la cual se veía cada vez más alicaída desde hace años.



Keane, sorprende, y lo sabe hacer, con sus lindos movimientos sonoros y su innovación dentro de lo que se podría llamar un estilo ya masticado. Sin embargo, resulta chocante escuchar los temas del disco, y pensar, si la lista de canciones para ser editadas harían del álbum algo vanguardista o quizás uno comercial (gran duda), ya que es muy fácil diferenciar los temas que podrían ser singles, y los que – de forma apoteósica – sumergen sus efectos y sonidos retumbantes en un lance al abismo de la experimentación.

Un descanso y un alegría convierten el ultimo segundo del disco en algo eterno para quienes esperábamos solo escuchar una formula repetida y algo decadente para la banda Inglesa.

Una placa indescriptible, hozada, y ambiciosa, y con un carácter que solo me deja preguntando, ¿Esto es el comienzo de una carrera hacia la creación de una nueva época del arte conceptual? quizás es mucho decirlo, pero definitivamente, KEANE, SORPRENDE.

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